Los tonos emocionales bajos (tristeza, dolor, angustia) arrastrarán consigo a los tonos emocionales altos (alegría, felicidad, júbilo). Por ejemplo: si en un salón hay tres personas llorando y entra alguien riendo, a este último se le borrará la sonrisa y será contagiado por la tristeza. Aquí un tono alto fue arrastrado por tres tonos bajos. Si por el contrario hay tres personas riendo y entra alguien llorando, todos dejarán de reír y mostrarán preocupación y angustia por la persona que sufre. De cualquier manera, dominarán los tonos emocionales bajos.

 

Este arrastre emocional se manifestará de igual forma en el trabajo actoral. Los actores y actrices que sientan los momentos de dolor y sufrimiento de su personaje, quedarán emocionalmente afectados. Esta afectación limitará el control de las acciones físicas y provocará una interpretación plana y predecible. También perjudicarán su propia estabilidad emocional. Incluso se han dado casos recurrentes donde los actores han sufrido lesiones en el corazón por haber vivido las fuertes cargas emotivas de sus personajes.

 

Por otra parte, los actores deben armonizar con muchas otras especialidades durante un rodaje: directores, coordinadores, camarógrafos, sonidistas, maquilladores, vestuaristas, efectistas, etc. Deben obedecer a ciertos lineamientos en el Set para que cada especialista desarrolle su trabajo de la manera correcta y así evitar cualquier inconveniente, sumándole a esto la gran responsabilidad del oficio propio de actuar. Sin embargo, los arrastres emocionales también afectarán la sinergia con estas responsabilidades.

 

En las audiciones los directores suelen pedir diferentes versiones de una misma escena para conocer las capacidades con las que cuentan los actores y las actrices.  Por lo general son escenas con una alta carga emotiva y de compleja interpretación. Puede ser que sientas mayor comodidad dejándote arrastrar por la situación del personaje, pero costará mucho trabajo que puedas cambiar el curso de esas emociones si así te lo pidiera el director. Incluso, no sólo perderás la capacidad de lograr cambios en las emociones del personaje, sino que será prácticamente imposible que puedas notar sus diferencias.

 

Alguna vez en tu vida, fuera de esta profesión, te ha sucedido que estás inmerso en una gran preocupación y que no encuentras la solución al problema. Entonces pides ayuda a alguien cercano y resulta que esta persona te hace ver aspectos del problema que tú no habías contemplado. La razón es que fuiste arrastrado por tus emociones y estas te impidieron ver más allá; pero la persona que te ayudó no tiene este arrastre emocional por lo que cuenta con una capacidad de análisis mayor. Lo mismo pasa en la actuación… los arrastres emocionales nublarán tu capacidad de respuesta ante las órdenes del director. Ten en cuenta que el primer gran paso en esta carrera es una audición, es la primera gran puerta que debes abrir.  

 

 Para muchos actores y actrices de la vieja escuela, concentrarse minutos antes de grabar significa conseguir sentir el estado emocional del personaje. Esto no se podrá lograr en la mayoría de los casos porque las condiciones emocionales del actor o la actriz no siempre serán las idóneas y, esta búsqueda frustrada les generará un conflicto interior que se verá reflejado en la escena.  

 

Lo importante es que A.M.A trae las herramientas para solucionar todos estos problemas. Tus conocimientos anteriores nunca estarán de más, todo lo contrario, necesitarás esos referentes para entender muchos aspectos de esta metodología. Cuando domines las 10 herramientas fundamentales de A.M.A te sentirás más seguro que nunca a la hora de actuar. Se eliminarán todos tus miedos, te sentirás capaz de interpretar cualquier situación, descubrirás nuevas habilidades en ti, te sentirás competente y despertará tu necesidad de enseñar y trasmitir nuevos conocimientos.  

 

En qué se basó A.M.A para afirmar:

Vivir las emociones del personaje perjudicará el trabajo del actor y de la actriz